Jesús no me juzga por mi superioridad o inferioridad respecto a otras personas. Ningún predicador. Ninguna iglesia. Ningún ministerio. Esos no son los estándares. Jesús tiene un trabajo para que yo haga (y uno diferente para ti). No es lo que le ha dado a otros a hacer. Hay gracia en hacerlo. ¿Confiaré en El por esa gracia y haré lo que me ha sido dado a hacer? Esa es la pregunta. ¡Oh! ¡La libertad que llega cuando Jesús nos fortalece!
Pero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por el Señor, porque Dios los ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad. Fue para esto que El los llamó mediante nuestro evangelio, para que alcancen (ganen) la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos, estén firmes y conserven (retengan) las doctrinas que les fueron enseñadas, ya de palabra, ya por carta nuestra. Y que nuestro Señor Jesucristo mismo, y Dios nuestro Padre, que nos amó y nos dio consuelo eterno y buena esperanza por gracia, consuele sus corazones y los afirme en toda obra y palabra buena.
NBLH 2 Tes.2:13-17
St Augustine
St. Augustine - Bishop of Hippo
Acerca de mí
- Numa
- Goodyear, Arizona, United States
- Pastor de Iglesia Hispana; Profesor de Apologetica
martes, marzo 31, 2009
domingo, marzo 29, 2009
¿Se regocija en nosotros?
La pregunta no es si Dios se regocija en sus hijos. Él lo hace. La pregunta tiene dos aspectos: 1ro, ¿qué ve Dios en nosotros que lo lleva a regocijarse? Y 2do, ¿Por qué nos dice que se regocija en nosotros? ¿Qué efecto desea Él que tenga? (Cuando digo “Dios”, me refiero al Dios cristiano y trino. En primer lugar, observen algunos de los textos que hablan acerca del regocijo de Dios en su pueblo y su alabanza de ellos.
Sofonías 3:17, “El SEÑOR tu Dios está en medio de ti, Guerrero victorioso; Se gozará en ti con alegría, En Su amor guardará silencio, Se regocijará por ti con cantos de júbilo.”
Salmo 147:11, “El SEÑOR favorece a los que Le temen, A los que esperan en Su misericordia.”
La enseñanza de que Dios se goza en nosotros es muy peligrosa. Muy cierta, y muy peligrosa. La razón por la cual es muy peligrosa radica en que somos caídos, y el placer principal de nuestra naturaleza caída no es el sexo sino la autoexaltación. Nuestra naturaleza pecaminosa ama que la adoren por lo que somos y lo que hemos hecho. Nosotros nos gozamos en la alabanza de Dios hacia nosotros, pero no de la forma en que lo haría una mente carnal. La alabanza de Dios no es la parte más profunda de nuestro gozo. No deberíamos permitir que Su alabanza nos distraiga de la razón por la cual nos alaba – a saber, nuestro deleite en Él. Nos deleitamos en el hecho de que Dios se goza en nosotros ya que esto confirma y aumenta nuestra concentración en Él, más que distraernos de Él. Aun su piadosa aprobación de nuestro gozo imperfecto en Él lo hace más hermoso en Él mismo. Aquellos que oigan las palabras, “Bien hecho, sirviente bueno y leal,” digan, “¡Cuán grande y misericordioso es nuestro Dios!”
Sofonías 3:17, “El SEÑOR tu Dios está en medio de ti, Guerrero victorioso; Se gozará en ti con alegría, En Su amor guardará silencio, Se regocijará por ti con cantos de júbilo.”
Salmo 147:11, “El SEÑOR favorece a los que Le temen, A los que esperan en Su misericordia.”
La enseñanza de que Dios se goza en nosotros es muy peligrosa. Muy cierta, y muy peligrosa. La razón por la cual es muy peligrosa radica en que somos caídos, y el placer principal de nuestra naturaleza caída no es el sexo sino la autoexaltación. Nuestra naturaleza pecaminosa ama que la adoren por lo que somos y lo que hemos hecho. Nosotros nos gozamos en la alabanza de Dios hacia nosotros, pero no de la forma en que lo haría una mente carnal. La alabanza de Dios no es la parte más profunda de nuestro gozo. No deberíamos permitir que Su alabanza nos distraiga de la razón por la cual nos alaba – a saber, nuestro deleite en Él. Nos deleitamos en el hecho de que Dios se goza en nosotros ya que esto confirma y aumenta nuestra concentración en Él, más que distraernos de Él. Aun su piadosa aprobación de nuestro gozo imperfecto en Él lo hace más hermoso en Él mismo. Aquellos que oigan las palabras, “Bien hecho, sirviente bueno y leal,” digan, “¡Cuán grande y misericordioso es nuestro Dios!”
sábado, marzo 28, 2009
Amor hacia los hermanos
Les exhortamos, hermanos, a que amonesten a los indisciplinados, animen a los desalentados, sostengan a los débiles y sean pacientes con todos. Miren que ninguno devuelva a otro mal por mal, sino que procuren siempre lo bueno los unos para con los otros, y para con todos. 1Tes.5:14-15 NBLH
Jesús no nos llama a tomar decisiones fáciles. Él nos llama a tomar decisiones de amor. A corto plazo, el amor a veces es más doloroso que la evasión de conflicto auto- protector. Pero a la larga, nuestras conciencias nos condenan por tomar la ruta fácil y hacemos poco bien para los demás. Por lo tanto seamos más como Jesús en este caso y no hablar de la gente sino hablar con ellas, tanto con palabras de ánimo, debido a las evidencias de gracia que vemos en sus vidas, así como con palabras de cautela o advertencia o corrección o hasta reproche. Pablo nos exhorta a utilizar una amplia variedad de palabras para una amplia variedad de necesidades.
Jesús no nos llama a tomar decisiones fáciles. Él nos llama a tomar decisiones de amor. A corto plazo, el amor a veces es más doloroso que la evasión de conflicto auto- protector. Pero a la larga, nuestras conciencias nos condenan por tomar la ruta fácil y hacemos poco bien para los demás. Por lo tanto seamos más como Jesús en este caso y no hablar de la gente sino hablar con ellas, tanto con palabras de ánimo, debido a las evidencias de gracia que vemos en sus vidas, así como con palabras de cautela o advertencia o corrección o hasta reproche. Pablo nos exhorta a utilizar una amplia variedad de palabras para una amplia variedad de necesidades.
viernes, marzo 27, 2009
buscar a Dios con afan
Cuando el Rey David dijo al Señor: “en tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra, deleites para siempre.” (Salmo 16:11), quiso decir que acercarse a Dios mismo es la única experiencia en el universo que nos da completa satisfacción. No es los regalos y beneficios de Dios por lo que David suspira como si fuera un amante enfermo del corazón. “Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente." (Salmo 42:1-2). Lo que Rey David quiere experimentar es una revelación del poder y la gloria de Dios: “Oh Dios, tú eres mi Dios; te buscaré con afán. Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela cual tierra seca y árida donde no hay agua. Así te contemplaba en el santuario, para ver tu poder y tu gloria.” (Salmo 63:1-2). Sólo Dios puede satisfacer un corazón como el de rey David. Y David fue un hombre según el corazón de Dios. Nosotros hemos sido creados de la misma forma.
jueves, marzo 26, 2009
Justificacion justa
Así pues, tal como por una transgresión resultó la condenación de todos los hombres, así también por un acto de justicia resultó la justificación de vida para todos los hombres. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de Uno los muchos serán constituidos justos. La Ley se introdujo para que abundara la transgresión, pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor. NBLH Rom 5:18-21
Cuando Dios declara que somos justos, lo hace fundamentándose en la justicia de Cristo. No es una charada. Una cosa es ser perdonado cuando se es injusto (es algo glorioso y costoso, le costó a Dios la vida de su Hijo); pero otra cosa –aun más sorprendente- es que Dios diga que el injusto es justo, esto es escandaloso, ¡y glorioso! La gracia de Dios reina por medio del don de la justicia para garantizarnos la vida eterna. Esta es la base de nuestra justificación: Cristo y Su obediencia. ¿Cómo entonces se relaciona nuestra obediencia (“la obediencia de la fe”) con la justificación? La respuesta es: Nuestra obediencia no es el fundamento o la base de nuestra justificación. Ni es parte del instrumento o medio por el que somos unidos a Cristo, quien es el único fundamento y la base de nuestra justificación. Solo la fe nos une a Cristo, y solo Cristo es la base de nuestra justificación. Nuestra obediencia es el fruto de nuestra fe.
Cuando Dios declara que somos justos, lo hace fundamentándose en la justicia de Cristo. No es una charada. Una cosa es ser perdonado cuando se es injusto (es algo glorioso y costoso, le costó a Dios la vida de su Hijo); pero otra cosa –aun más sorprendente- es que Dios diga que el injusto es justo, esto es escandaloso, ¡y glorioso! La gracia de Dios reina por medio del don de la justicia para garantizarnos la vida eterna. Esta es la base de nuestra justificación: Cristo y Su obediencia. ¿Cómo entonces se relaciona nuestra obediencia (“la obediencia de la fe”) con la justificación? La respuesta es: Nuestra obediencia no es el fundamento o la base de nuestra justificación. Ni es parte del instrumento o medio por el que somos unidos a Cristo, quien es el único fundamento y la base de nuestra justificación. Solo la fe nos une a Cristo, y solo Cristo es la base de nuestra justificación. Nuestra obediencia es el fruto de nuestra fe.
miércoles, marzo 25, 2009
Sabiduria de Dios
¡La sabiduría de Dios es muy profunda! “¡Oh, profundidad de ...la sabiduría ...de Dios!”. Es tan profunda que sus juicios son insondables. Es tan profunda que sus caminos son inescrutables. Es tan profunda que nadie ha sido, o podrá ser, su consejero. De hecho, la sabiduría de Dios es tan profunda y tan amplia que no se incrementa y no puede incrementarse. Para incrementar en sabiduría, algo, que no haya salido ya de la mente de Dios, tendría que añadirse a la mente de Dios. Pero Romanos 11:36 dice enfáticamente que esto no sucederá: “de Él, por Él y para Él son todas las cosas”. Y si todas las cosas vienen de él, no hay sabiduría en el universo que no sea suya ya. Por tanto, concluimos: Dios es infinito en sabiduría. Es decir: su sabiduría no puede incrementarse, no porque él tenga límites, sino porque cada incremento concebible ya es suyo.
¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son Sus juicios e inescrutables Sus caminos! Pues, ¿quien ha conocido la mente del Señor? ¿o quien llego a ser Su consejero? ¿o quien Le ha dado a El primero para que se le tenga que recompensar? Porque de El, por El y para El son todas las cosas. A El sea la gloria para siempre. Amén.
NBLH Rom.11:33-36
¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son Sus juicios e inescrutables Sus caminos! Pues, ¿quien ha conocido la mente del Señor? ¿o quien llego a ser Su consejero? ¿o quien Le ha dado a El primero para que se le tenga que recompensar? Porque de El, por El y para El son todas las cosas. A El sea la gloria para siempre. Amén.
NBLH Rom.11:33-36
Manifestar Su Excelencia
Porque en El fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de El y para El.
NBLH Col 1:16 Para esto existimos – para manifestar la gloria de Dios. ...
NBLH Col 1:16 Para esto existimos – para manifestar la gloria de Dios. ...
No Hay Dios Tan Grande
March 4, 2009
Cantamos en nuestra Iglesia un corito titulado, “No Hay Dios Tan Grande”. Este corito es alegre y facil para aprender, porque las palabras son simple, “no hay Dios tan grande como tu….. no lo hay, no lo hay...”. Casi todas Iglesias Latinas lo conocen y lo cantan por su popularidad. Pero no se nos olvide la verdad Biblica que surge de este corito. No hay ningun otro poder que pueda hacer las cosas que nuestro Señor Jesus puede hacer. No hay otro ser que pueda hacer las cosas, que pueda amar a la humanidad, que muera y resucite, que domine a la maldad, que vence al poder de las tinieblas, como nuestro Señor Jesus, Rey de reyes y Señor de señores….
Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en El[Jesucristo], y ustedes han sido hechos completos (han alcanzado plenitud) en El, que es la cabeza sobre todo poder y autoridad. NBLH Col 2:9-10
Cantamos en nuestra Iglesia un corito titulado, “No Hay Dios Tan Grande”. Este corito es alegre y facil para aprender, porque las palabras son simple, “no hay Dios tan grande como tu….. no lo hay, no lo hay...”. Casi todas Iglesias Latinas lo conocen y lo cantan por su popularidad. Pero no se nos olvide la verdad Biblica que surge de este corito. No hay ningun otro poder que pueda hacer las cosas que nuestro Señor Jesus puede hacer. No hay otro ser que pueda hacer las cosas, que pueda amar a la humanidad, que muera y resucite, que domine a la maldad, que vence al poder de las tinieblas, como nuestro Señor Jesus, Rey de reyes y Señor de señores….
Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en El[Jesucristo], y ustedes han sido hechos completos (han alcanzado plenitud) en El, que es la cabeza sobre todo poder y autoridad. NBLH Col 2:9-10
La Trinidad
March 3, 2009
Nuestra fe es ésta: la Trinidad santa y perfecta, que se distingue en el Padre y en el Hijo y en el Espíritu Santo, no tiene nada extraño a sí misma ni añadido de fuera, ni está constituida por el Creador y las criaturas, sino que es toda Ella potencia creadora y fuerza operativa. Una sola es su naturaleza, idéntica a sí misma; uno solo el principio activo, una sola la operación. En efecto, el Padre realiza todas las cosas por el Verbo en el Espíritu Santo; de este modo se conserva intacta la unidad de la santa Trinidad. Por eso en la Iglesia se predica un solo Dios que está por encima de todas las cosas, que actúa por medio de todo y está en todas las cosas (Efe 4:6). Está por encima de todas las cosas ciertamente como Padre, principio y origen. Actúa a través de todo, sin duda por medio del Verbo. Obra, en fin, en todas las cosas en el Espíritu Santo.
Atanasio Obispo de Alejandria; 323 d.C. Carta I a Serapión, 28-30
Nuestra fe es ésta: la Trinidad santa y perfecta, que se distingue en el Padre y en el Hijo y en el Espíritu Santo, no tiene nada extraño a sí misma ni añadido de fuera, ni está constituida por el Creador y las criaturas, sino que es toda Ella potencia creadora y fuerza operativa. Una sola es su naturaleza, idéntica a sí misma; uno solo el principio activo, una sola la operación. En efecto, el Padre realiza todas las cosas por el Verbo en el Espíritu Santo; de este modo se conserva intacta la unidad de la santa Trinidad. Por eso en la Iglesia se predica un solo Dios que está por encima de todas las cosas, que actúa por medio de todo y está en todas las cosas (Efe 4:6). Está por encima de todas las cosas ciertamente como Padre, principio y origen. Actúa a través de todo, sin duda por medio del Verbo. Obra, en fin, en todas las cosas en el Espíritu Santo.
Atanasio Obispo de Alejandria; 323 d.C. Carta I a Serapión, 28-30
Nuestra Clave
La Biblia es la clave para la comprensión del universo y su forma, así como para comprender la humanidad del hombre. Sin esta clave nuestras observaciones están fuera de perspectiva; no sabemos a qué estamos mirando. Siendo tal el caso, nuestras conclusiones acerca de lo que estamos mirando pueden estar equivocadas.
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