St Augustine
St. Augustine - Bishop of Hippo
Acerca de mí
- Numa
- Goodyear, Arizona, United States
- Pastor de Iglesia Hispana; Profesor de Apologetica
domingo, abril 26, 2009
Arrepentimiento
El primer pedido del ministerio público de Jesús fue, “Arrepentíos.” El dio este mandato indiscriminadamente a todos quienes le escucharan. Es un llamado a un cambio interior radical hacia Dios y el hombre. Dos cosas nos muestran que el arrepentimiento es un cambio interno de la mente y del corazón, más que el simple dolor por el pecado o el simple perfeccionamiento del comportamiento. Antes que nada, el significado de la palabra griega (metanoeo), en español “arrepentíos”, apunta en esta dirección. Está formada de dos partes: meta y noeo. La segunda parte (noeo) se refiere a la mente y sus pensamientos, percepciones, disposiciones y propósitos. La primera parte (meta) es un prefijo que generalmente significa movimiento o cambio. Así, el significado básico del arrepentimiento es el experimentar un cambio de las percepciones, disposiciones y propósitos de la mente. Otro factor que apunta a este significado de arrepentimiento es la forma en que Lucas 3:8 describe la relación entre el arrepentimiento y el nuevo comportamiento. Dice así, “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento.” Y luego da algunos ejemplos de los frutos: “Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.” (Lucas 3:11). Esto significa que el arrepentimiento es lo que sucede dentro de nosotros que da fruto a un nuevo comportamiento. El arrepentimiento no son los nuevos actos, sino el cambio interno que da como fruto actos nuevos. Jesús pide que vivamos este cambio interno.
martes, abril 21, 2009
Gracia Para Todos...
Cuando Jesús dijo, “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Luc.5:32), no quiso decir que algunas personas son tan buenas que no necesitan arrepentirse. Quiso decir que algunas personas piensan que lo son (Luc.18:9), y otros ya se han arrepentido y han aclarado las cosas con Dios. Por ejemplo, el deseo del joven rico “por justificarse” (Luc.10:29) mientras “el cobrador de impuestos. . . se golpea el pecho, diciendo, ‘Dios, ten piedad de mi, soy pecador!’ [y] se fue a su casa justificado [por Dios!]” (Luc.18:13-14). Así, nadie está excluido. Todos necesitamos arrepentirnos. Y la necesidad es urgente. Jesús dijo, “Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.” Qué quiso decir con pereceréis? Quiso decir que el juicio final de Dios caerá sobre aquellos que no se arrepientan. Jesús, el Hijo de Dios, está advirtiendo a la gente sobre el juicio que vendrá, y ofrece liberarnos de él si nos arrepentimos.
Es por esto que su pedido de arrepentimiento es parte del mensaje central que dice que el Reino de Dios está cerca. “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” (Mar.1:15). El Evangelio—la buena nueva—es que la ley de Dios ha llegado en Jesús para salvar a los pecadores antes de su segunda venida en el día del juicio. De manera que el pedido de arrepentirnos se basa en la oferta de la gracia para perdonar, y en la advertencia de que un día aquellos que rechazan la oferta perecerán en el juicio de Dios. No rehusemos esta oferta. Como cristianos, necesitamos Su gracia, no para salvacion, pero para nuestra santificacion.
Es por esto que su pedido de arrepentimiento es parte del mensaje central que dice que el Reino de Dios está cerca. “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” (Mar.1:15). El Evangelio—la buena nueva—es que la ley de Dios ha llegado en Jesús para salvar a los pecadores antes de su segunda venida en el día del juicio. De manera que el pedido de arrepentirnos se basa en la oferta de la gracia para perdonar, y en la advertencia de que un día aquellos que rechazan la oferta perecerán en el juicio de Dios. No rehusemos esta oferta. Como cristianos, necesitamos Su gracia, no para salvacion, pero para nuestra santificacion.
miércoles, abril 15, 2009
Bondad y Severidad de Dios...
Nuestra fe se forma por lo que miramos. Si miramos la bondad y la severidad de Dios de la manera en que están interrelacionadas en la Biblia, nuestra fe crecerá cada vez más fuerte. Si ignoramos la Biblia, no veremos la bondad y la severidad de Dios de la manera en que Dios desea que sean vistas. No las entenderemos. Las malinterpretaremos. Y probablemente acusemos y critiquemos a Dios por su severidad, o quizás demos por sentada su bondad e incluso nos sintamos merecedores de ellas. Si nuestra fe debe durar y ser fuerte, entonces, debemos mirar la bondad y la severidad de Dios en la Biblia. La bondad y la severidad de Dios deben ir juntas, una y otra vez, para que no las perdamos de vista. No podemos avanzar mucho en la lectura de la Biblia sin distinguir ambas verdades.
Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios: severidad para con los que cayeron, pero para ti, bondad de Dios si permaneces en Su bondad. De lo contrario también tú serás cortado. Y también ellos, si no permanecen en su incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para injertarlos de nuevo. Porque si tú fuiste cortado de lo que por naturaleza es un olivo silvestre, y contra lo que es natural fuiste injertado en un olivo cultivado, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo? Porque no quiero, hermanos, que ignoren este misterio, para que no sean sabios en su propia opinión: que a Israel le ha acontecido un endurecimiento parcial hasta que haya entrado la plenitud de los Gentiles. Rom.11:22-25
Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios: severidad para con los que cayeron, pero para ti, bondad de Dios si permaneces en Su bondad. De lo contrario también tú serás cortado. Y también ellos, si no permanecen en su incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para injertarlos de nuevo. Porque si tú fuiste cortado de lo que por naturaleza es un olivo silvestre, y contra lo que es natural fuiste injertado en un olivo cultivado, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo? Porque no quiero, hermanos, que ignoren este misterio, para que no sean sabios en su propia opinión: que a Israel le ha acontecido un endurecimiento parcial hasta que haya entrado la plenitud de los Gentiles. Rom.11:22-25
martes, abril 07, 2009
Las Ramas Naturales y Silvestres
Jesús el Mesías ha venido. Ha predicado el reino de Dios a Israel. Ha confirmado y cumplido las promesas hechas a los padres (Romanos 15:8). De ahora en adelante, estar unidos al olivo (al verdadero Israel) y estar unidos a Cristo por la fe, son lo mismo. “El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5:12). En otras palabras, Jesús dijo a los judíos: «Si me tienen, tienen la vida». Y a la misma generación le dijo: “Todo el que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Pero cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 10:32-33). En otras palabras, Jesús se hizo a sí mismo, el camino de salvación para los judíos de hoy. Él fue el camino para conectarnos a la raíz (la raíz de Israel que salva, que da vida). Él fue la “simiente” de Abraham (Gálatas 3:16) y la alianza salvadora con el pacto hecho con Abraham. Pero la realidad es que: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (Juan 1:11). Ser cristiano significa convertirse en un verdadero judío. Ser cristiano significa encontrar su linaje en Abraham y su descendencia. Ser cristiano significa creer y amar la Torah, los escritos, y los profetas. Ser cristiano significa estar injertado en el pacto judío. El orgullo antisemita prueba que no sabemos quienes somos (o que no somos lo que decimos ser).
lunes, abril 06, 2009
Hijos de Fe
La acusación de Israel era que ellos son la demostración de que la ley no puede salvar. Ellos tenían la ley. Fue dirigida a ellos. Fueron favorecidos con toda clase de bendiciones junto con la ley. Pero no pudieron estar a la altura de tan altas demandas de la ley. Y por tanto, ninguna justificación podía venir por la ley. Israel fue un libro de lecciones para las naciones: los gentiles vimos en la incapacidad de Israel la imposibilidad de guardar la ley como un medio de justificación y descubrimos que la única esperanza es solamente por gracia, mediante la fe, y sobre el fundamento de Cristo. Y de esta manera, la caída de Israel ante la Piedra de tropiezo de la gracia y la fe en Cristo, nos abrió la puerta. Vimos que es inútil hacer hincapié en las particularidades humanas y en los privilegios preferenciales de determinados grupos, incluso de los judíos. ¿Cuánto más vano será hacer este hincapié en relación a los gentiles? Así que la caída de Israel nos ayudó a ver que todo es por gracia. Corrimos hacia Jesús y fuimos salvados.
Pero no es que la palabra de Dios haya fallado. Porque no todos los descendientes de Israel son Israel; ni son todos hijos por ser descendientes de Abraham, sino que “por Isaac sera llamada tu descendencia.” Esto es, no son los hijos de la carne los que son hijos de Dios, sino que los hijos de la promesa son considerados como descendientes. Porque la palabra de promesa es ésta: “Por este tiempo volvere, y Sara tendra un hijo.” Y no sólo esto, sino que también Rebeca concibió mellizos de uno, nuestro padre Isaac. Porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo, para que el propósito de Dios conforme a Su elección permaneciera, no por las obras, sino por Aquél que llama,...
NBLH Rom.9:6-11
Pero no es que la palabra de Dios haya fallado. Porque no todos los descendientes de Israel son Israel; ni son todos hijos por ser descendientes de Abraham, sino que “por Isaac sera llamada tu descendencia.” Esto es, no son los hijos de la carne los que son hijos de Dios, sino que los hijos de la promesa son considerados como descendientes. Porque la palabra de promesa es ésta: “Por este tiempo volvere, y Sara tendra un hijo.” Y no sólo esto, sino que también Rebeca concibió mellizos de uno, nuestro padre Isaac. Porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo, para que el propósito de Dios conforme a Su elección permaneciera, no por las obras, sino por Aquél que llama,...
NBLH Rom.9:6-11
viernes, abril 03, 2009
Mensaje para toda Nacion
¡Cuánto desearía que todos los cristianos conocieran el libro de Romanos y predicaran el libro de Romanos! ¡Y cuánto desearía que aquellos de nosotros que envían misioneros conocieran el libro de Romanos y vivieran el libro de Romanos de manera que pudieran enviar misioneros de la misma forma en que Pablo quería que fueran enviados y sustentados desde Roma hacia España! El poderoso y misericordioso mensaje de este libro hará que los estadounidenses ricos se despojen de sus lujos y vivan un estilo de vida como de guerra y derramando sus recursos por la causa del evangelio. El cristianismo no es una religión tribal, sino que llama a la fe y a la obediencia a cada tribu, lengua, pueblo y nación. Jesús no es un Dios entre muchos, él es el Señor de señores y el Rey de reyes, y no hay otro nombre bajo el cielo en que todos los hombres puedan ser salvos. El poderoso y misericordioso mensaje de Romanos no es que hay un camino de salvación entre muchos. Es el único camino de salvación porque Cristo es el único Hijo de Dios y Salvador. La justificación por fe en Cristo es el poderoso y misericordioso mensaje global que tenemos para todas las naciones, una cruz, una resurrección y una manera de ser justificados ante el único Dios: habiendo recibido su justicia imputada por fe en Cristo, no por obras.
Es el mensaje acerca de Su Hijo, que nació de la descendencia de David según la carne, y que fue declarado Hijo de Dios con un acto de poder, conforme al Espíritu de santidad, por (como resultado de) la resurrección de entre los muertos: nuestro Señor Jesucristo. Es por medio de El que hemos recibido la gracia y el apostolado para promover la obediencia a la fe entre todos los Gentiles, por amor a Su nombre; entre los cuales están también ustedes, llamados de Jesucristo.
NBLH Rom.1:3-6
Es el mensaje acerca de Su Hijo, que nació de la descendencia de David según la carne, y que fue declarado Hijo de Dios con un acto de poder, conforme al Espíritu de santidad, por (como resultado de) la resurrección de entre los muertos: nuestro Señor Jesucristo. Es por medio de El que hemos recibido la gracia y el apostolado para promover la obediencia a la fe entre todos los Gentiles, por amor a Su nombre; entre los cuales están también ustedes, llamados de Jesucristo.
NBLH Rom.1:3-6
jueves, abril 02, 2009
Dios Nos Justifico
Nuestras buenas obras de amor no causan ni aumentan que Dios nos ame como un Padre comprometido a darnos gozo eterno en su presencia. Ese compromiso paternal de amarnos de esta manera fue establecido una vez por siempre y para todos por medio de la fe y unión con el Hijo de Dios. En su Hijo, la perfección y el castigo que se requerían de nosotros pertenecen al pasado y son inmutables. Esta perfección y castigo fueron realizados por Cristo en su obediencia y muerte, no pueden ser cambiados ni aumentados en suficiencia y valor. Nuestra relación con Dios es con Aquél que se ha hecho por nosotros como un Padre omnipotente comprometido a hacer que todas las cosas ayuden a bien para deleitarnos eternamente en Él. Esta relación fue establecida en el momento de nuestra justificación, cuando Dios quitó su ira justa de nosotros, y nos atribuyó la obediencia de su Hijo, considerándonos como justos en Cristo, y perdonando todos nuestros pecados, porque la pena de éstos fueran pagados en de la muerte de Jesús.
¿Dónde está, pues, la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿La de las obras? No, sino por la ley de la fe. Porque concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la Ley. NBLA Rom. 3:27-28
¿Dónde está, pues, la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿La de las obras? No, sino por la ley de la fe. Porque concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la Ley. NBLA Rom. 3:27-28
miércoles, abril 01, 2009
Poder de Dios en el Evangelio
El Judaísmo, el Budismo, el Hinduismo, el Islamismo -ninguno tiene un salvador que pueda resolver el problema de la separación del Dios Santo por el pecado y traer esperanza a los pecadores por gracia y no por obras. Solo un mensaje salva a los pecadores y los trae a salvo a la presencia de Dios: El evangelio de Jesucristo. Solo este evangelio es poder de Dios para salvación.
Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree, del Judío primeramente y también del Griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivira. NBLH Rom.1:16-17
Por tanto, Pablo nos diría -Jesús mismo nos diría- sufran, sí. Sean malentendidos, sí. Sean vituperados, sí. Pero no se avergüencen. Porque el mensaje de la obra salvadora de Dios en Cristo es el único mensaje triunfante e importante en el mundo. Un breve dolor, una eterna ganancia. Por el gozo puesto delante de ustedes, por la salvación que solo el evangelio puede lograr, tomen su cruz, sigan a Jesús y desprecien la vergüenza.
Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree, del Judío primeramente y también del Griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivira. NBLH Rom.1:16-17
Por tanto, Pablo nos diría -Jesús mismo nos diría- sufran, sí. Sean malentendidos, sí. Sean vituperados, sí. Pero no se avergüencen. Porque el mensaje de la obra salvadora de Dios en Cristo es el único mensaje triunfante e importante en el mundo. Un breve dolor, una eterna ganancia. Por el gozo puesto delante de ustedes, por la salvación que solo el evangelio puede lograr, tomen su cruz, sigan a Jesús y desprecien la vergüenza.
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