John Piper ha dicho, en su sermon sobre la Gracia de Dios;
Una de las funciones de la oración es hacernos capaces de ver y saborear a Cristo como nuestra esperanza de modo que él sea para nosotros, más preciado que cualquier otra cosa. Si no hacemos esta oración habitualmente, por nosotros, por nuestros hijos y por nuestras iglesias; no debemos sorprendernos, si nuestros corazones se alejan poco a poco y comienzan a sentir que nuestra esperanza esta en el dinero, en el trabajo, en la familia y en cientos de cosas que compiten con Cristo, quien es nuestro verdadero tesoro.
No tomemos por ligero la oracion, como si fuera solo un recurso solo para usarse en emergencias y crisis. Recuerdemos que la oracion no cambia a Dios, ni su mente, pero, cambia a nosotros, nuestra manera de ver las circunstancias por los ojos de fe.
Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. Fil.4:6 NBLH
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