En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Jn 1:1-3 RV60
Juan desea darnos un retrato de la eterna majestad y deidad y los derechos de Jesucristo como Creador. Desea que leamos cada palabra de este evangelio con el conocimiento claro, sólido, y sorprendente, de que Jesucristo estaba con Dios y era Dios y que aquel que dio su vida por nosotros, creó el universo. Juan quiere que sepamos y creamos en un Salvador magnífico. Antes que cualquier otra verdad que usted pueda disfrutar de Jesús, Juan quiere que usted conozca y atesore a Jesús en su majestad infinita.
Tenía carne y sangre. No era un fantasma o una aparición que aparecía y se desvanecía. Comió y bebió y se cansó, y Juan le conocía muy íntimamente. Juan resume la revelación de Dios con el nombre: “el Verbo”, la primera Palabra, suprema, decisiva y absolutamente cierta y confiable.
El Verbo, Jesucristo, estaba con Dios, y era Dios. Él es Dios, y es la imagen de Dios, reflejando perfectamente todo lo que Dios es y permaneciendo así desde toda eternidad, como la plenitud de la deidad en una Persona distinta. Hay una esencia divina y tres Personas, tres centros de consciencia. Jesus tiene una relación interpersonal con Dios. ¡Él es Dios!
Quizas has pensado de Jesus como buen maestro, rabi, profeta, o predicador. Te invito a que conoscas el Dios de toda creacion, la segunda persona de la Trinidad; Jesus el Verbo encarnado, hombre perfecto, Hijo de Dios.
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