"Yo soy la vid verdadera, y Mi Padre es el viñador. "Todo sarmiento que en Mí no da fruto, lo quita; y todo el que da fruto, lo poda para que dé más fruto. "Ustedes ya están limpios por la palabra que les he hablado. "Permanezcan en Mí, y Yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco ustedes si no permanecen en Mí. "Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en Mí y Yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de Mí nada pueden hacer. "Si alguien no permanece en Mí, es echado fuera como un sarmiento y se seca; y los recogen, los echan al fuego y se queman. "Si permanecen en Mí, y Mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y les será hecho."
Juan 15:1-7 NBLH
La morada de la Palabra de Jesús en nosotros significa que sus Palabras encuentran un hogar en nosotros. Encajan. Pertenecen. Cuando la Palabra mora en nosotros, en nosotros encuentra un lugar, un hogar. No es extranjera. Pertenece. Usted desplaza otras cosas, e incluso se deshace de ellas para que la Palabra tenga su habitación y se "sienta en casa".
Las Palabras de Jesús no "moran" sin efecto. Cuando echan raíces, producen fe y santidad. "Santifícalos en la verdad [dice Jesús]; tu palabra es verdad" (Juan 17:17). Así que cuando sus Palabras moran en ustedes, ocurre la santificación. Somos transformados. Aparece la santidad, nos hacemos semejantes a Cristo. La morada de las Palabras de Jesús en nosotros, significa que las Palabras de Jesús echan raíces y llevan el fruto de la fe y la santidad.
Las Palabras de Jesús son las Palabras de Dios, e imparten vida eterna. Tambien producen fe y santidad porque conquistan al enemigo. Tenemos un adversario sobrenatural, Satanas. Él nos odia. Él odia nuestros matrimonios. Él odia nuestros hijos. Él odia nuestra iglesia. Y él odia a Dios. En nosotros mismos, no somos tan fuertes como él. Por eso es que Juan dice que "todo el mundo yace bajo el poder del maligno" (1ra Juan 5:19). Y la Palabra de Dios debe morar en cada uno de nosotros para vencer al enemigo y disfrutar de la vida nueva que Cristo nos da.