La mayoría de los cristianos ordinarios necesitan profundizarse en la Biblia y creer y absorber qué significa y qué implican sus declaraciones. Si lo hacen, si profundizan su intelecto [y espiritu]en cada aspecto de la Biblia, y permiten que ella moldee su mente y corazón, se ahorrarán muchas corrientes desviadas que suenan actualizadas, pero terminan en la destrucción de las vidas.
Romanos 12:9 nos recuerda; El amor sea sin hipocresía; aborreciendo lo malo, aplicándose a lo bueno. "Aborreciendo" es una buena traducción. También sería correcto decir "odien, disgústense con". La frase "aplicándoos a lo bueno" significa aférrense a lo bueno. En otras palabras, Dios no está interesado en una religión sostenida por la fuerza de voluntad, o en una moralidad sostenida por la fuerza de voluntad. No es suficiente con escoger. No es un señalizador de una transformación profunda. Recuerde el significado de hipocresía (cambiar lo exterior con decisiones de la voluntad). Ahora Pablo dice, no solo eviten lo malo, ódienlo. No solo escojan el bien, aférrense al bien. Amen el bien. La batalla de la vida cristiana es una batalla principalmente para que nuestras emociones cambien, no solo nuestro comportamiento.
Pablo dice: "El amor sea sin hipocresía; aborreciendo lo malo". Un comentarista llama a este aborrecimiento "un intenso rechazo interior". Es intenso. Es interior. Es rechazo. Es decir, que en este mundo el amor tiene que sentir odio por lo malo. Como el mal hiere a las personas, y deshonra a Dios, usted no puede decir que ama a las personas mientras consciente el mal.
No cometa el error de decir: 'el mal que aprecio solo me hiere a mí, y por tanto no significa que yo no ame a los demás.' Eso es absolutamente falso (vea 1ra Juan 5:2). Usted fue creado para mostrar a otros la dignidad de Cristo. Eso es lo bueno para ellos. Es lo que significa amarles. Pero si usted se hace cosas que dañan su disfrute de Cristo y su expresión de Cristo, entonces peca contra los demás y no solo contra sí mismo. Les roba aquello que Dios determinó que usted les diera.
Así que digo nuevamente, el amor por los demás debe odiar el mal. Porque el mal hiere directamente a otros, y el mal hiere indirectamente al herirle a usted. El mal oscurece la belleza de Cristo. Y Cristo es nuestro mayor bien. Nuestro mayor gozo.