Es obvio que los discipulos de Jesus sintieron una tristeza imensa por la perdida de su Maestro y Señor. Y asi debiera de ser, tristeza porque lo inmundo mato a lo Santo, creacion mato a su Creador, lo mortal mato a lo inmortal. Que dia trajico y triste en verdad.
Pero aun en su muerte, habia alguien que todavia creia en el Señor. Habia personas que aunque muerto, trataron el cuerpo de un hombre santo y sin mancha como lo merecia. Nos dice Mat.27:57-61;
Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había
sido discípulo de Jesús. Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó
que se le diese el cuerpo. Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia,
y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar
una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue. Y estaban allí María Magdalena,
y la otra María, sentadas delante del sepulcro. RVR60
Jose, Maria Magdalena, y Maria por amor, no abandonaron a Jesus, y mostraron amor profunda por él. Recuerdemos este Santo Sabado, la dedicacion de sus discipulos, aun pocos los que quedan, y sigamos su ejemplo de dedicacion y fidelidad, aun cuando hay poca esperanza y las tinieblas estan para prevalecer.